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¿Ahorro para el pueblo o trampa para la democracia? El peligro de quitarle el dinero a los partidos

El Gancho: ¿Menos cuartos para los políticos o más puertas abiertas al narco?

A simple vista, la idea suena bien: el Gobierno quiere recortar el dinero que le da a los partidos para «ahorrar». El dominicano de a pie, cansado de ver a políticos enriquecerse, dice: «¡Sí, que se lo quiten!». Pero, como estudioso de la seguridad, te digo: Cuidado con lo que deseas.

Si el Estado no mantiene a los partidos (que son los pulmones de nuestra libertad), estos buscarán oxígeno en otra parte. Y en República Dominicana, ese «oxígeno» suele venir de fuentes muy oscuras. Donde no hay partidos fuertes, no hay democracia; y donde no hay democracia, el pueblo deja de ser el jefe para convertirse en esclavo de quien tenga más dinero.

El Fantasma de Al Capone y el Narco en la Política Dominicana

La historia no miente. Al Capone no solo vendía alcohol ilegal; él ponía y quitaba gente en el Senado de EE. UU. para que las leyes le favorecieran. En nuestro país, ya hemos visto este «fantasma» caminar por los pasillos del Congreso.

La herencia del narco en RD: No podemos olvidar casos que han sacudido al país, como la Operación Falcón o el caso del exdiputado Miguel Gutiérrez, donde se demostró que el dinero sucio no solo financia campañas, sino que compra curules.

La trampa del recorte: Si el Gobierno quita el financiamiento público, obliga a los partidos a salir a «buscar» dinero. ¿Quién tiene millones listos para «invertir» sin pedir recibo? Los mismos que traen la droga. Si les cerramos la llave del Estado, les abrimos de par en par la puerta de la Narco-Política. Sería como aprobar una «Ley Seca» para que los nuevos capos financien a sus propios legisladores y protejan su negocio desde adentro.

El Negocio de las «Leyes a la Medida» y el Poder de las Empresas

No solo el narco acecha. También están las empresas legales que, al no haber fondos públicos, se convierten en los únicos dueños de los candidatos.

Legislación por encargo: Cuando un grupo económico financia toda la campaña de un partido, ese político no trabaja para ti, trabaja para su dueño. Esto se traduce en impuestos que no se cobran a los más ricos, contratos de exclusividad o leyes que destruyen el medio ambiente solo para favorecer a un «donante». Al final, lo que te «ahorras» en el presupuesto para los partidos, lo terminas pagando tres veces más caro en la factura de luz, en medicinas caras o en el precio de la comida.

La opinión de los expertos: «Un suicidio institucional»

Especialistas en temas electorales y jurídicos (como los vinculados a FINJUS y Participación Ciudadana) han advertido que el financiamiento público es un «escudo» necesario, aunque sea impopular.

Desigualdad brutal: Expertos señalan que el partido en el poder siempre tiene la ventaja (usa los vehículos del Estado, las instituciones y tiene empleados que cuidan su puesto). Quitar el fondo público es dejar que el oficialismo juegue solo y con el árbitro a su favor.

Incentivo al dinero sucio: Analistas políticos advierten que reducir estos fondos en un 50% o eliminarlos no soluciona la crisis económica del país (es una gota de agua en el océano del presupuesto), pero sí garantiza que la oposición sea «comprada» por intereses privados o criminales para poder sobrevivir.

Conclusión: La Democracia no se Hipoteca

Como profesional de la Seguridad y Defensa, mi conclusión es clara: Un partido político sin fondos públicos es una infraestructura crítica sin protección. Es dejar nuestra soberanía en subasta al mejor postor. No dejemos que la «austeridad» de hoy sea la cadena que nos ate a un Narco-Estado mañana.

Por: Prof. Henry Lara
Magister en Seguridad Defensa Nacional.
Analista de Inteligencia Estratégica y proyectiva.

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