
Santo Domingo, RD.– La economía dominicana registró un crecimiento de 4.5% durante el primer semestre de 2026, favorecida principalmente por la recuperación de la construcción y el aumento de la inversión pública y privada. Sin embargo, los economistas Jaime Aristy Escuder, Alejandro Grisanti e Ysrael Abreu tienen valoraciones distintas sobre la fortaleza de esa recuperación y, sobre todo, sobre cuánto está llegando a los hogares dominicanos.
Durante el panel 16 Miradas para el 16, de CDN 37 y elCaribe, los especialistas analizaron el desempeño económico de la administración del presidente Luis Abinader, abordando aspectos como crecimiento, inflación, empleo, salarios, deuda pública, inversión, educación y el sector eléctrico.
Las diferencias quedaron reflejadas incluso en las calificaciones otorgadas a la gestión económica. Aristy Escuder la situó entre 80 y 84 puntos, tomando como referencia los seis años de Gobierno; Grisanti otorgó 90 puntos al último año y consideró que podría alcanzar 95; mientras que Abreu fue considerablemente más crítico, con una valoración de 60 puntos, que posteriormente redujo a 50 al incorporar su evaluación del sector eléctrico.
Construcción e inversión impulsan la recuperación
Aristy Escuder destacó la recuperación experimentada por la construcción luego de cinco trimestres consecutivos con variaciones negativas. Explicó que parte del repunte está relacionado con cambios en los procesos para obtener permisos, luego de que empresarios señalaran que las dificultades burocráticas estaban retrasando el inicio de nuevos proyectos.
Según sus cifras, durante los primeros seis meses del año la cantidad de permisos aumentó 80% respecto al semestre anterior, mientras el nivel de inversión asociado creció más de 150%. Estimó que los proyectos autorizados representan alrededor de RD$330,000 millones en nuevas inversiones.
No obstante, recordó que entre 2012 y 2019 la economía dominicana creció a un promedio de 5.5%, mientras que entre 2020 y 2025 el promedio se redujo a 3.2%. Aunque reconoce una aceleración durante 2026, entiende que el comportamiento de los últimos años ha sido irregular y advierte que la construcción, por sí sola, no puede sostener el crecimiento de toda la economía.
Grisanti también destacó el papel de la inversión pública, que durante el primer semestre de 2026 aumentó entre 30% y 32% frente al mismo período de 2025. A su entender, la recuperación actual responde a una combinación de esfuerzos del sector público y privado.
Aristy, aunque reconoce ese incremento, considera que la inversión pública debe analizarse en relación con el tamaño de la economía. Bajo esa medición, indicó que pasó de representar 1.6% del PIB anualizado en el primer semestre de 2025 a 1.9% durante igual período de este año.
La economía crece, pero no todos lo sienten
Uno de los principales puntos de discusión fue la diferencia entre las cifras de crecimiento y la percepción económica de los hogares.
Abreu sostuvo que una expansión del PIB no implica automáticamente mayores ingresos para la población y consideró que una de las responsabilidades del Estado es crear las condiciones para que esa riqueza pueda distribuirse mediante empleos formales y mejor remunerados.
De acuerdo con las cifras citadas por el economista, solo 44 de cada 100 dominicanos en edad de trabajar poseen empleos formales y cotizan a la seguridad social, mientras el restante 56% se encuentra en la informalidad. Agregó que dentro del segmento formal, 67% percibe RD$30,000 mensuales o menos, una realidad que, a su juicio, explica por qué una parte importante de la población no siente en sus bolsillos el crecimiento económico.
Grisanti, por su parte, puso atención sobre la inflación y planteó que República Dominicana debería considerar reducir su meta inflacionaria desde el actual 4% hasta 3%, acercándose a los objetivos establecidos por otras economías latinoamericanas. Entiende que una inflación estructuralmente más baja contribuiría a preservar el poder adquisitivo de los hogares.
Deuda y sector eléctrico generan posiciones encontradas
El manejo de las finanzas públicas también produjo fuertes diferencias. Abreu afirmó que, desde una perspectiva técnica, el Estado presenta una situación patrimonial preocupante. Citando las cuentas correspondientes al cierre de 2025, señaló obligaciones por RD$4.2 billones, frente a activos y tenencias por RD$2.8 billones, lo que arrojaría un patrimonio negativo de RD$1.3 billones.
También indicó que la deuda expresada en dólares pasó de US$35,000 millones al cierre de 2019 a US$61,000 millones en diciembre de 2025, incremento que calculó en 71.2%.
Grisanti rechazó una interpretación tan negativa y señaló que el comportamiento del riesgo país dominicano, situado en niveles históricamente bajos, refleja una percepción diferente por parte de los mercados internacionales. Aun así, reconoció que República Dominicana debe continuar reduciendo su vulnerabilidad frente a la deuda, fortalecer sus activos externos y avanzar con reformas estructurales pendientes.
El sector eléctrico fue otro de los principales puntos de preocupación. Aristy Escuder consideró que el país debió incorporar nueva generación competitiva desde 2021 y cuestionó los costos que ha tenido para las finanzas públicas la falta de inversiones oportunas.
En contraste, destacó el aporte de Punta Catalina, señalando que la central genera alrededor de US$250 millones en beneficios para el Gobierno y representa ahorros superiores a US$300 millones anuales.
En términos generales, los tres economistas coinciden en que la economía dominicana muestra señales de recuperación durante 2026, aunque difieren ampliamente sobre su fortaleza y sostenibilidad. Mientras Grisanti observa una mejora importante frente a los años anteriores, Aristy mantiene una valoración favorable acompañada de advertencias sobre problemas estructurales, y Abreu cuestiona que el crecimiento registrado esté traduciéndose en una mejoría suficiente de las condiciones económicas de la mayoría de los dominicanos.
Entre líneas de código, matrices de riesgo y trazos de diseño, también habita un inconforme. Ingeniero en Sistemas y Computación, Analista de Riesgo de Crédito Corporativo, diseñador gráfico y crítico social. No me basta con entender el sistema: mi propósito es cuestionarlo, retarlo y transformarlo. Y si en el trayecto puedo ayudar a alguien más, entonces vale aún más la pena.
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