
El malestar se agudizó a finales de agosto, cuando residentes salieron a las calles no solo por la escuela pendiente, sino también por otras necesidades urgentes: la construcción de un acueducto que garantice agua potable, la mejora de vías rurales y carreteras, y la habilitación de un centro de salud o policlínica funcional.
Actualmente, los centros educativos del municipio de Tábara Arriba se han sumado al reclamo. Aunque los estudiantes de Tábara Abajo no reciben docencia en Los Toros, Amiama Gómez ni en la cabecera municipal, todos pertenecen a una misma seccional, lo que ha provocado un paro general que afecta a cientos de alumnos.
Algunos sectores han cuestionado la metodología de lucha, señalando que paralizar la docencia priva a los estudiantes de su derecho a la educación. Sin embargo, docentes consultados en Tábara Arriba explicaron que han agotado todos los canales institucionales sin obtener respuesta. “Solo nos escuchan cuando hacemos paro, y en ocasiones ni siquiera así. El paro es, muchas veces, el único medio para lograr un espacio de diálogo; de lo contrario, es como hablar con la pared”, expresaron.
Lo que para unos constituye un método inadecuado, para otros es la única vía de presión capaz de hacer visible un reclamo que lleva más de una década ignorado.
Entre líneas de código, matrices de riesgo y trazos de diseño, también habita un inconforme. Ingeniero en Sistemas y Computación, Analista de Riesgo de Crédito Corporativo, diseñador gráfico y crítico social. No me basta con entender el sistema: mi propósito es cuestionarlo, retarlo y transformarlo. Y si en el trayecto puedo ayudar a alguien más, entonces vale aún más la pena.
“Aquel que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo.”
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