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El Nuevo Orden Económico: El Dominio de Estados Unidos y el Desafío de los BRICS en el Escenario Global

 

Introducción

La economía global ha experimentado transformaciones significativas en las últimas décadas, en gran parte debido al crecimiento de las economías emergentes. Mientras que la OCDE, compuesta por 30 economías avanzadas, sigue siendo el bloque dominante con el 61% del PIB global, los BRICS —formados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— se están consolidando como actores claves, representando el 25% del PIB. La participación significativa de Estados Unidos en el PIB de la OCDE, que alcanza aproximadamente el 41%, plantea preguntas sobre el futuro de la hegemonía económica global y la capacidad de las economías emergentes de cambiar el equilibrio de poder. En este contexto, expertos en economía y geopolítica aportan perspectivas valiosas sobre las dinámicas presentes y futuras.

Fuente: Elaboración propia, a partir de los datos del Banco Mundial

 Estados Unidos y el Dominio Económico dentro de la OCDE

Estados Unidos es, indudablemente, el motor económico de la OCDE. Con una contribución de alrededor del 25% del PIB global, su papel dentro del bloque económico es crucial. De acuerdo con Joseph Nye, teórico de las relaciones internacionales, “Estados Unidos sigue siendo una superpotencia económica, pero su influencia dependerá cada vez más de su capacidad para adaptarse a un mundo multipolar en el que las economías emergentes como China están ganando terreno” (Nye, 2020).

La gran dependencia de la OCDE en la economía estadounidense podría ser un punto de vulnerabilidad. Como señala Dani Rodrik, economista de la Universidad de Harvard, “el hecho de que una sola economía, Estados Unidos, tenga un peso tan significativo dentro de la OCDE es preocupante, ya que una recesión en ese país podría tener repercusiones desproporcionadas en las economías avanzadas y globales” (Rodrik, 2021). De hecho, la recesión económica global de 2008 demostró la interconexión de los mercados y cómo los problemas internos de Estados Unidos pueden desencadenar crisis a nivel mundial.

 El Ascenso de los BRICS: China e India como Motores de Crecimiento

En contraste con la OCDE, los BRICS, con solo cinco miembros, generan el 25% del PIB global, lo que evidencia su creciente protagonismo en la economía mundial. En particular, China e India son los principales impulsores del crecimiento en este bloque. Según Jim O’Neill, economista británico que acuñó el término BRIC en 2001,

“China e India están en camino de convertirse en dos de las economías más grandes del mundo, superando a varias economías desarrolladas en términos de crecimiento económico” (O’Neill, 2018).

China, como segunda economía más grande del mundo, ha mostrado una capacidad notable para integrar tecnologías emergentes y consolidarse como un actor clave en el comercio global. India, por su parte, está emergiendo como un gigante tecnológico y demográfico. Según Arvind Subramanian, exasesor económico del gobierno indio:

“India tiene un potencial inmenso no solo debido a su población joven y en crecimiento, sino también por sus avances en tecnología y emprendimiento. En la próxima década, podríamos ver a India desafiando a economías como Alemania y Japón en términos de PIB” (Subramanian, 2022).

El hecho de que cinco países BRICS estén generando una cuarta parte del PIB mundial, mientras que la OCDE necesita 30 países para generar el 61%, indica que el crecimiento económico de las economías emergentes ha sido más eficiente en términos de número de países y recursos movilizados.

Implicaciones Geopolíticas: ¿Un Desplazamiento del Poder Económico Global?

El ascenso de los BRICS también tiene importantes implicaciones geopolíticas. Según el politólogo Fareed Zakaria, “estamos entrando en una era post-americana, donde el poder económico se está redistribuyendo de Occidente hacia Oriente. Esto no significa el fin de la hegemonía de Estados Unidos (al menos en el corto plazo), pero sí una disminución gradual de su capacidad de actuar unilateralmente en el escenario internacional” (Zakaria, 2017).

La cohesión de los BRICS también puede proporcionarles una ventaja estratégica frente a bloques como la OCDE. Moisés Naím, experto en política internacional, argumenta que “los BRICS, aunque no homogéneos en términos políticos o económicos, comparten un interés común en reformar las instituciones económicas globales, lo que podría desafiar la hegemonía occidental en organizaciones como el FMI o el Banco Mundial” (Naím, 2020). En este sentido, los BRICS podrían tener una influencia política creciente en la definición de las reglas del comercio y la gobernanza económica global.

Desigualdad Interna y Desafíos

A pesar de su peso económico, tanto la OCDE como los BRICS enfrentan desafíos internos. Dentro de la OCDE, la desigualdad entre sus miembros es notoria. Economías como las de Estados Unidos, Alemania y Japón tienen una influencia mucho mayor que las de otros países miembros más pequeños. Según Angel Gurría, ex secretario general de la OCDE, “la cohesión interna de la OCDE se ve desafiada por las disparidades económicas entre sus miembros. Es esencial fomentar políticas que ayuden a equilibrar el desarrollo dentro del bloque” (Gurría, 2019).

De manera similar, los BRICS, a pesar de su crecimiento, enfrentan problemas de cohesión. Las diferencias políticas y económicas entre China, una potencia industrializada, y países como Brasil o Sudáfrica, cuyas economías están más centradas en la exportación de materias primas, pueden ser un obstáculo para una mayor integración económica.

Conclusión

La distribución actual del PIB global refleja un equilibrio entre las economías desarrolladas de la OCDE y el ascenso de las economías emergentes del BRICS. Mientras que Estados Unidos sigue siendo una superpotencia económica dentro de la OCDE, el crecimiento sostenido de China e India en los BRICS sugiere que el mundo está avanzando hacia un sistema económico multipolar. Las implicaciones geopolíticas de esta transición no deben subestimarse, ya que podrían redefinir las relaciones internacionales y la estructura de las instituciones económicas globales en las próximas décadas.

Referencias

– Nye, J. (2020). The Future of Power. PublicAffairs.

– Rodrik, D. (2021). The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy. W.W. Norton &código 404; Company.

– O’Neill, J. (2018). The Growth Map: Economic Opportunity in the BRICs and Beyond. Portfolio.

– Subramanian, A. (2022). “India’s Economic Future: A Rising Giant”. Harvard Economics Review.

– Zakaria, F. (2017). The Post-American World. W.W. Norton &código 404; Company.

– Naím, M. (2020). The End of Power: From Boardrooms to Battlefields and Churches to States, Why Being in Charge Isn’t What It Used to Be. Basic Books.

– Gurría, A. (2019). “OECD’s Challenges: A More Inclusive Growth”. OECD Insights.

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Economista y apasionado de los datos, porque sé que ellos narran lo que es, no lo que quisiéramos que fuera. En cada cifra descubro los patrones silenciosos de nuestra sociedad: cómo nos movemos, cómo nos agrupamos, cómo cambiamos. Trabajo leyendo esas huellas que dejamos sin darnos cuenta.

Soy un curioso incansable, siempre atento a la gran película que proyectan los datos sobre quiénes somos. Cada base de datos es una escena, cada tendencia un giro, cada hallazgo una manera distinta de mirar nuestra realidad en movimiento.