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Resoluciones en Azua: ¿Diligencia o Desvío de Responsabilidad?

Henry Lara M. Seguridad y defensa Nacional MA, Analista de Inteligencia Estratégica y Proyectiva

En Azua nos conocemos todos. Sabemos que cuando un camino vecinal se vuelve un lodazal o un canal de riego se seca, el grito de la comunidad llega rápido a los oídos de nuestros representantes. La respuesta casi siempre es la misma: “Ya sometimos la resolución y se aprobó en la Cámara”.

Pero aquí es donde debemos pelar el ojo. Entre el papel timbrado del Congreso y la pala de asfalto en la calle, hay un abismo que muchos políticos usan para “marear” al electorado.

El «Bulto» Legislativo: La Resolución como Analgésico

No vamos a negar que el problema es real; la necesidad está ahí, castigando al pueblo. Sin embargo, la resolución congestionar se ha convertido en el chaca de la política: rinde mucho, pero no siempre alimenta la solución.

El legislador sabe que una resolución es, en esencia, una carta de buena voluntad. Es como decirle al Gobierno: “Oye, mira, en Azua hace falta esto”. Pero no tiene fuerza de ley ni obliga a soltar un solo peso. Entonces, ¿para qué sirve?

Para la foto: El político sale con su resolución en mano diciendo “cumplí”.

Para bajar la presión: Calma a los votantes dándoles una esperanza de papel.

Para «lavarse las manos»: Es el escudo perfecto. Si la obra no se hace, la culpa es de “los de arriba”, del presupuesto o del Ejecutivo. Ellos se descargan de su responsabilidad diciendo que “ya hicieron su parte”.

De la «Diligencia» al Cuento de Nunca Acabar

Muchos de nuestros políticos se han vuelto expertos en el arte de gestionar papeles, no realidades. Nos venden la aprobación de una resolución como si fuera la inauguración de la obra.

Pero la realidad es que mientras el legislador se queda en el trámite, el ciudadano sigue pasando las mismas de Caín. Es una táctica de mitigación de exigencias: te doy un documento para que dejes de pedir la obra por un tiempo. Al final, la resolución termina archivada y la necesidad se vuelve parte del paisaje, hasta que llega la próxima campaña y desempolvan el mismo papel.

El Verbo no Preña: Necesitamos Presupuesto, no Solo Papeles

El quehacer político en Azua debe elevar el nivel. Ya no estamos para que nos den «atole con el dedo». La verdadera gestión no es solo hablar en el hemiciclo o someter un texto; la gestión real es pelear para que esa obra entre con nombre y apellido en el Presupuesto General del Estado.

Si no hay dinero asignado, la resolución no es más que un saludo a la bandera.

¿Hasta cuándo seguiremos celebrando aprobaciones que no se convierten en block y cemento? Es hora de exigir que la diligencia no sea un desvío de responsabilidad, sino el primer paso real hacia la ejecución.

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